La mayoría de los operadores 3PL reportan información de forma periódica, pero eso no significa que estén midiendo lo correcto. Muchas operaciones se apoyan en indicadores generales que ofrecen una sensación de control, sin reflejar lo que realmente sucede en el día a día del almacenaje. El problema no es la falta de datos, sino la falta de indicadores útiles para tomar decisiones.
Cuando un 3PL mide solo lo evidente, deja fuera variables clave que impactan directamente en costos, eficiencia y calidad del servicio. Estas omisiones no suelen generar conflictos inmediatos, pero con el tiempo provocan desajustes que el cliente percibe sin saber exactamente de dónde provienen.

Enfoque excesivo en existencias finales
Uno de los errores más comunes es medir únicamente el inventario final. Aunque importante, este dato no explica cómo se llegó a ese resultado. Un inventario que cuadra no garantiza que la operación sea eficiente, ni que los procesos estén bien ejecutados.
Al no medir el comportamiento previo del producto, se ignoran errores recurrentes que se corrigen manualmente. Estas correcciones constantes ocultan problemas de fondo y generan una falsa sensación de estabilidad dentro del 3PL.
Falta de medición sobre movimientos internos
Pocos 3PL miden cuántas veces se mueve un producto dentro del almacén. Reubicaciones, traslados y ajustes internos suelen registrarse solo como parte de la operación, sin analizar su frecuencia ni su impacto.
No medir estos movimientos impide identificar ineficiencias estructurales. Un exceso de traslados eleva costos, incrementa riesgos y consume recursos sin aportar valor directo al servicio final.
Ausencia de indicadores por SKU
Otro punto crítico es no medir el desempeño por SKU. Muchos reportes agrupan toda la operación en promedios generales, lo que oculta comportamientos extremos. Algunos productos generan la mayoría de los problemas, mientras otros fluyen sin inconvenientes.
Sin esta visibilidad, el 3PL no ajusta procesos ni layouts de forma específica. Esto provoca que productos conflictivos sigan operándose de la misma manera, repitiendo errores y generando costos innecesarios.
Medición tardía de incidencias
Cuando las incidencias solo se registran al final del mes, se pierde la oportunidad de corregir a tiempo. La medición reactiva permite documentar el problema, pero no prevenirlo.
Un 3PL debería medir incidencias conforme ocurren, no solo como un resumen posterior. Esto facilita detectar patrones, zonas críticas y procesos que requieren ajustes inmediatos.
Falta de indicadores de esfuerzo operativo
No todo se mide en volumen o piezas. El esfuerzo operativo es una variable clave que muchos 3PL ignoran. Tiempo invertido, complejidad del manejo y frecuencia de intervención manual influyen directamente en costos.
Cuando este esfuerzo no se mide, la operación parece rentable en papel, pero se vuelve cada vez más pesada en la práctica. Esto explica por qué algunos servicios se encarecen sin que el volumen haya cambiado.
Medición limitada de tiempos reales
Medir tiempos de surtido o recepción sin desglosarlos oculta cuellos de botella. Un tiempo promedio aceptable puede esconder retrasos importantes en ciertas etapas del proceso.
Un 3PL debería medir tiempos por fase, no solo el resultado final. Esta información permite ajustar flujos sin necesidad de cambios drásticos en toda la operación.
Indicadores que no se revisan con frecuencia
Medir sin revisar es otro error común. Algunos indicadores se generan de forma automática, pero no se analizan con regularidad. Sin seguimiento constante, los datos pierden valor operativo.
La medición debe formar parte de la rutina, no de reportes esporádicos. Revisar indicadores con frecuencia permite detectar desviaciones pequeñas antes de que se conviertan en problemas mayores.
Falta de medición sobre re-trabajos
Los re-trabajos son uno de los costos ocultos más relevantes. Correcciones, re-surtidos y validaciones adicionales consumen tiempo y recursos, pero rara vez se miden de forma explícita.
No medirlos normaliza su existencia. Con el tiempo, el 3PL asume estos esfuerzos como parte de la operación, sin buscar reducirlos o eliminarlos.

Medir lo correcto cambia la conversación
Cuando un 3PL mide las variables correctas, la conversación deja de ser reactiva y se vuelve estratégica. Los problemas se abordan con datos y no con percepciones.
Medir correctamente no implica más reportes, sino mejores indicadores. Aquello que no se mide correctamente termina costando dinero, aunque no aparezca en la factura.