La logística detrás de Coppel: cómo una empresa de Culiacán mueve millones de productos a las zonas más remotas de México

Hay empresas que construyen su ventaja competitiva en el producto. Otras la construyen en el precio. Coppel la construyó en algo que pocas empresas mexicanas han tenido la visión y la paciencia de desarrollar: la capacidad de llegar a donde nadie más llega, con la consistencia que eso exige.

Fundada en 1941 en Culiacán, Sinaloa, Coppel es hoy una de las cadenas de retail más grandes de América Latina. Pero lo que la hace verdaderamente singular no es su tamaño ni su variedad de productos. Es su modelo logístico. Una red diseñada no para servir a las ciudades más ricas o más densas del país, sino para llegar a los millones de mexicanos que otros retailers han ignorado sistemáticamente. Y hacerlo con una promesa de entrega que cumple.

El cliente que nadie quería servir

Para entender la logística de Coppel hay que entender primero a quién le vende. Su base de clientes es mayoritariamente de ingresos medios y bajos, muchos de ellos en municipios pequeños y zonas semiurbanas donde no hay Liverpool, ni Palacio de Hierro, ni siquiera un Walmart bien surtido. Son clientes que compran un refrigerador a crédito, que pagan su televisión en mensualidades, que necesitan que alguien les lleve el colchón a una dirección que no siempre es fácil de encontrar en un mapa.

Ese cliente tiene necesidades logísticas muy específicas. No puede ir a recoger su pedido a un centro de distribución. No siempre tiene acceso a internet para rastrear su envío. Vive en colonias donde la numeración de calles es inconsistente y donde el acceso en vehículos grandes es complicado. Servirlo bien no es solo una cuestión de infraestructura. Es una cuestión de diseño operativo intencional.

Coppel tomó esa decisión hace décadas. Y la ha ido construyendo con una consistencia que hoy se traduce en una red logística sin paralelo en el retail mexicano.

La arquitectura de una red que cubre el 99% del país

El objetivo declarado de Coppel es cubrir el 99% de los códigos postales del país en un plazo de cinco días. Para lograrlo, la empresa ha construido una infraestructura de distribución que opera en múltiples capas.

En la base están los Centros de Distribución regionales, los CEDIS. Con 23 CEDIS ubicados en territorio mexicano y 2 más que procesan artículos de importación, la red logística de Coppel realiza la entrega de 40,000 pedidos al día, poco más de 14 millones al año. Cada CEDIS está ubicado estratégicamente para reducir los tiempos y costos de distribución hacia las tiendas y clientes de su zona de influencia.

En 2024, Coppel inauguró cinco nuevos CEDIS, sumando 30,000 metros cuadrados de construcción a los 200,000 metros cuadrados de almacenamiento establecidos en los dos años previos. Entre las nuevas aperturas destacó el CEDIS de Texcoco, Estado de México, que se convirtió en el más grande y tecnológico de toda la red.

Con una inversión superior a los 1,200 millones de pesos, el CEDIS Texcoco tiene capacidad para suministrar más de 225,000 productos diarios a 235 tiendas en 35 ciudades del país, y cuenta con una flota primaria de 49 tractocamiones y 118 remolques.

Tres niveles de distribución para llegar hasta el último kilómetro

Lo que hace genuinamente compleja la operación logística de Coppel no es mover productos entre ciudades grandes. Eso cualquier operador lo puede hacer. El reto está en la última milla: en llevar un mueble o un electrodoméstico hasta una dirección en un municipio de 40,000 habitantes donde las calles no tienen nombre oficial.

Para resolver ese problema, Coppel opera con una estructura de distribución en tres niveles. La red de entrega está conformada por 409 rutas de primera y media milla, con 809 unidades vehiculares de flota primaria, 1,853 de flotilla secundaria y 193 unidades de entrega para artículos pequeños. A eso se suman más de 1,600 rutas de reparto de última milla que llegan directamente al domicilio del cliente.

Esa combinación de flotilla propia en diferentes escalas es lo que permite a Coppel mantener el control de la experiencia de entrega sin depender de terceros en los tramos más críticos y difíciles de la operación.

Tecnología al servicio de la complejidad

Manejar una red de esa escala sin tecnología sería imposible. El CEDIS Texcoco incorpora un sistema de gestión de almacenes que permite un control preciso del inventario y optimiza la asignación de mercancía en tiempo real, además de un Unit Sorter que clasifica unidades con máxima precisión, un Shipping Sorter que automatiza la salida de pedidos y tecnología Put-to-Light que mejora la eficiencia en e-commerce.

Pero la tecnología no se limita al almacén. Coppel ha destinado 6,000 millones de pesos a transformación tecnológica y digital, con implementación de inteligencia artificial para la gestión de inventarios, automatización de almacenes y optimización de rutas de entrega mediante el uso de datos en tiempo real.

El resultado de esas inversiones es medible. La unificación de procesos permitió incrementar la eficiencia de las entregas hasta en un 72% entre 2020 y 2021. Ese tipo de salto en eficiencia no ocurre por accidente. Ocurre cuando una empresa decide tomarse en serio la ingeniería de su operación logística.

Una apuesta de largo plazo que no para

Grupo Coppel invertirá 4,200 millones de dólares entre 2025 y 2030 para incrementar su presencia física, impulsar logística y digitalización en todas sus divisiones, con planes de abrir 100 nuevas tiendas en 2025 y renovar 500 más para fin de año.

Al terminar esta etapa de expansión, la empresa buscará tener más de 1,900 tiendas y 1,380 sucursales bancarias en más de 600 ciudades, con el 50% de estas ubicadas en comunidades con menos de 300,000 habitantes. Ese dato lo dice todo sobre la visión de Coppel: mientras otros retailers concentran su crecimiento en las zonas metropolitanas más atractivas, Coppel sigue apostando por la México profunda.

Lo que otras empresas pueden aprender

El modelo logístico de Coppel no es replicable en su escala para la mayoría de las empresas. Pero sí contiene lecciones que aplican a cualquier operación que quiera crecer en un país geográficamente complejo y económicamente diverso como México.

La primera es que la logística no puede diseñarse pensando solo en el cliente promedio o en las rutas más rentables. Las empresas que construyen capacidad para servir bien en condiciones difíciles desarrollan una resiliencia operativa que les sirve en todos sus mercados, no solo en los complicados.

La segunda es que la infraestructura logística es una ventaja competitiva que tarda años en construirse y es muy difícil de copiar una vez que está madura. Coppel lleva décadas construyendo la suya. Por eso hoy ningún competidor puede simplemente decidir llegar donde Coppel llega. Tendría que empezar desde cero.

La tercera, quizás la más relevante para empresas en etapa de crecimiento, es que tercerizar la logística con el socio correcto puede ser el camino más inteligente para acceder a esa cobertura sin tener que construir toda la infraestructura propia. Lo que Coppel hizo en décadas, un buen operador 3PL puede ayudar a replicar en meses.

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